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UNA HISTORIA DE VARILLAS

En este artículo quiero contaros cómo han evolucionado los palos de golf desde que se empezó a jugar en Escocia hasta nuestros días. Y concretando un poco más, me centraré en las varillas: de qué materiales estaban construidas, en qué momentos de la historia se empezaron a jugar, quienes las inventaron, etc.,…

Se tiene constancia del juego del golf desde finales del siglo XIV, pero no así de que estaban hechos los primeros palos. No es hasta principios del siglo XVII y mediados del XVIII cuando se empiezan a tener documentos que hablan de ello, y por lo tanto, también de las varillas y  de las maderas que los clubmakers utilizaban para fabricarlas. Dichos documentos nos hablan de maderas duras, que les daban a esos artesanos la flexibilidad, peso, sensación, consistencia y durabilidad que estaban buscando. Generalmente las encontraban en árboles tipo el fresno, avellano, cerezo o boj, pero realmente servía cualquiera de características similares que se encontrase en las inmediaciones. Esto en lo que se refiere a las Islas Británicas, aunque en EEUU en poco variaba el tipo de maderas utilizadas. Es importante reseñar que durante más de tres siglos los clubmakers fueron auténticos artesanos. Esculpiendo un tronco, consiguieron que los jugadores de aquella época, precursores del golf moderno, tuvieran en sus palos el equivalente a lo que hoy es para nosotros, por poner ejemplo, una varilla regular de 75 gramos con un flex point medio y un torque de 3’8º. ¡Unos genios!

Sobre 1850 se produce la primera gran revolución en la todavía artesanal industria del golf. Ese año se mandó un cargamento desde EEUU a Gran Bretaña de nogal destinado a la fabricación de mangos de hachas y por azar cayó en manos de fabricantes de palos de golf. Éstos la empezaron a utilizar para fabricar sus varillas y descubrieron que transmitía mejor la fuerza del swing a la bola, a la vez que no era demasiado pesada, ni tampoco demasiado flexible. Eso sí, el debate sobre qué tipo de nogal era el mejor, si el rojo, marrón o blanco, quedó al gusto de cada clubmaker. Pero en las bolsas de golf de la época, el dominio del nogal fue completo. ¡La varilla de hickory había triunfado!

El siguiente cambio iba a transformar, primero, el procedimiento de fabricación y segundo, el modo de jugar, ambas de forma radical. Transformación que dio sus primeros pasos en la última década del siglo XVIII, tanto en las Islas Británicas como en Norteamérica.

Cambio en el procedimiento de fabricación porque se dejó de lado la madera y se empezó a utilizar el acero. Eso implica grandes variaciones en los diseños, en el proceso de elaboración, en la reparación, en los costes… Como pasó en otros sectores, se empezó a producir en serie, a lo que ayudó la creación de las primeras grandes compañías del golf. Ya no se requiere tanto la labor artesanal. Nació de esta manera la “industria del golf”. En Escocia, en 1893, un herrero llamado Thomas Horsburghpatentó la primera varilla de acero, pero que tenía el gran problema de ser sólida, y por lo tanto muy rígida y pesada. No generó ningún interés. Pero mostró un camino. Y resultó ser el camino. Aunque un gran inconveniente que encontraba la varilla de acero para asentarse es que la metalurgia de la época no estaba preparada para realizar lo que se les pedía: un tubo de acero ligero, flexible y que no se rompiese. Allan Lard, en Washington, creo una varilla a la que se le puso el apodo de “Whistler” (Silbadora), ya que, aunque era de construcción sólida, se le habían practicado cientos de agujeros, con lo que se había conseguido reducir su peso, rigidez y torque, pero al realizar el swing, producía un silbido realmente curioso. Tampoco tuvo éxito. Fueron días de prueba y error hasta llegar al resultado buscado.

En los primeros años 20, más o menos al mismo tiempo, Apollo, una compañía británica de productos de pesca, y Bristol Steel, de Connecticut, fabricaron unas varillas de acero con las que era posible jugar. De hecho, en 1924, la USGA permitió que en el US Open se jugara con varilla de acero, aunque solo en el putt. El ganador, Cyril Walker, utilizó una.  Ese mismo año, la USGA  legaliza el acero en todos los palos, mientras que la R&A no lo hizo hasta que, en 1929 el Príncipe de Gales jugó en St. Andrews utilizando un set con varillas de acero, hecho que forzó a cambiar la regla.

En 1929 True Temper creó la primera varilla cónica que se estrechaba gradualmente sin soldaduras. Realizaron pequeños avances en el material  y desarrollaron nuevos procesos en la fabricación. Lo que convenció a los jugadores y a la industria, el punto de inflexión, fue la capacidad de producir una varilla siempre muy regular y con una baja resistencia a la torsión. Esta técnica, además, permitió ajustar la dureza de las varillas a las necesidades del jugador. A mediados de la década de 1930 la varilla de acero había triunfado claramente frente a la de hickory. En 1931, Billy Burke ganó el US Open, siendo el primero en hacerlo con varillas de acero.

Desde esa década en adelante, estas varillas han sido las que han predominado en los palos de golf, pero no han sido ni son las únicas. Se había probado con la fibra de vidrio, sobre todo en la década de 1950-60, pero no tuvo mucho éxito. Shakespeare Sporting Goods Company llevaba desde 1947 desarrollando varillas de fibra de vidrio, pero a la vez estaban probando materiales nuevos, que les dieran mejores resultados, ya que con la fibra no llegaban a grandes números. En 1969, casi a la vez que Shakespeare SG Company desarrollaba y lanzaba su varilla de grafito, Jim Flood, un entusiasta inventor americano, después de mucho investigar con grafito de procedencia militar, presentó su varilla Aldila. El grafito se presentaba en sociedad, pero su aceptación no sería fácil ni rápida.

Las varillas de aluminio se pusieron de moda en los años 60, por su bajo peso y porque no se oxidaban. Pero su fragilidad y su facilidad para romperse cuando las temperaturas bajaban mucho hicieron que la popularidad del aluminio fuera efímera en la industria del golf. Algo similar pasó con el grafito. En la década de los 70 era el material estrella en la fabricación de varillas, pero la baja durabilidad y el mal rendimiento que daban al jugador casi provocan su desaparición. Con el tiempo, la introducción de otros materiales, como el boro, ayudó a reducir la torsión, y por lo tanto, hizo que las varillas construidas con este material fueran mucho más consistentes que las primeras de los años 70. ¡El grafito había vuelto para quedarse!

En 1980 True Temper introdujo Dynamic Gold, lo que supuso un éxito de ventas. Fue y sigue siendo una de las varillas más populares entre las marcas y jugadores hoy en día.

Durante los años 90, se montaron varillas de titanio, con gran éxito de rendimiento, al ser muy ligeras y con una torsión muy baja. Pero resultaban excesivamente costosas.

Hoy en día, el grafito domina en el segmento de los drivers, maderas de calle e híbridos, mientras que en los hierros el mercado está más repartido. El acero está consiguiendo cada vez varillas más ligeras y consistentes, pero a su vez el grafito tiene varillas con menos dispersión y mayor sensación. ¡Veremos hacia donde nos dirige el siguiente golpe!

“Un buen “pateador” es un buen partido para cualquiera; un mal “pateador” no es partido para nadie. Y los árboles están llenos de pegadores de drive”

El pequeño libro rojo del golf, Harvey Penick

Iñaki Bel, colaborador de Fairway Golf Eyewear, lleva desde 2004 en la industria del golf. Desde ese momento, su pasión por este deporte le ha llevado a trabajar en alguna de las mejores empresas continentales de venta de material de golf y de gestión de campos. Professional fitter actualmente, con la experiencia de todos estos años, emprende con Kibel Golf un negocio propio.

www.kibelgolf.com
@kibelgolf
    December 13, 2017 — Fairway Golf Eyewear

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